
Soy ingeniero industrial, no vengo del ámbito literario, y aunque parezca raro, siempre supe cómo quería escribir mi primer libro. Realmente para mí fue muy fácil escribirlo, lo difícil, retador y complicado fue convertir ese manuscrito en un libro publicado. Hasta que una amiga me pidió que la ayudara a escribir y publicar el suyo. Fue entonces cuando supe que era el momento de hacer realidad mi sueño.
Comenzamos por ordenar la forma en que trabajaríamos cada sección, qué herramientas le suministraría y cómo intercambiaríamos información a través del correo. Mi amiga no era la más hábil a nivel tecnológico, pero trabajamos juntas día a día para escribir su libro.
Fue un proceso emocionante y retador, pero con el tiempo el libro fue tomando cuerpo. Ella iba escribiendo y yo iba revisando, interviniendo y sugiriendo. Al llegar al día número 59, ¡el libro estaba totalmente escrito!
Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que el manuscrito no era un libro aún. Para ser un verdadero libro, le faltaba transitar lo que se conoce como la ruta editorial, que ahora es la ruta de acompañamiento para la autopublicación.
Me activé para ofrecerle un acompañamiento posterior a la escritura. Convocamos a un corrector y a un maquetador, y yo guié el proceso. El corrector tuvo que trabajar mucho, pero aprendí mucho de él y de todo el proceso.
Finalmente, mi amiga decidió incorporar ilustraciones a su libro y encontramos a una ilustradora de increíble imaginación y habilidad.
Este proceso me siguió mostrando lo retador que es publicar un libro, pero aprendí con esta experiencia que con perseverancia y guía adecuada es posible. Fue en este momento donde nació LIBROS ANIMARTE, y hoy día no solo he podido cumplir mi sueño de ser escritora, sino también el de tantos profesionales que en algún momento creyeron no tener el talento ni el tiempo para poder publicar su primer libro.

Nos leemos en la próxima entrega


